dilluns, 27 de gener de 2014

División o victoria

Llevo dos semanas que no paro de retuitear y compartir artículos sobre "el tema", y me he dado cuenta que la gente me empieza a parar por la calle para pedirme mi opinión. Es un clamor. Y ya sabéis que yo, si lo pide la gente... Así que voy a intentar condensar en un post lo que opino de las elecciones europeas, la unidad de la izquierda, la propuesta de Pablo Iglesias y "Podemos", la postura de IU... Nada fácil, pero allá vamos.

Primero, una consideración: parto de la base que todos los que han estado en mi lado de la trinchera en las plazas, en los escraches, en las huelgas generales... son MI GENTE. Puedo tener con ellos diferencias de criterio, de táctica, de estrategia, pero por encima de todo son DE LOS MÍOS. Y si en algún momento en este escrito me meto con unos u otros debe entenderse como parte de un debate entre amigos, nada más. El enemigo está enfrente y es mucho peor, y mucho más poderoso.

Para continuar, un apunte sobre el momento actual: el capital nos está ganando por goleada, y su "proceso deconstituyente" para robarnos cada vez más y mejor está casi completo. Al mismo tiempo, y precisamente por lo dramático de la situación, se ha roto el consenso sobre el sistema y existe la posibilidad real de que las fuerzas del "campo popular", como dicen los argentinos, aglutinen a una mayoría social y se pueda plantear un cambio real en beneficio de los de abajo. Estamos en un momento histórico de pugna entre restauración y ruptura, pero este momento pasará, y si no hemos logrado entonces cambiar la correlación de fuerzas a nuestro favor, nos abocamos a varias décadas de un sistema restaurado en beneficio de los de siempre. Los momentos de cambio llegan y se van y el último fue hace casi 40 años.

En este momento histórico, iniciamos ahora un ciclo electoral, después de un período de movilizaciones que han ido a la baja y en un ambiente de descrédito del sistema y de los partidos, de desesperanza, y de un hartazgo que puede hacer también que en cualquier momento cualquier chispa prenda cualquier mecha. En los años precedentes, desde el estallido del 15M, se ha hablado y hablado de la necesidad de crear un frente amplio de todo el "campo popular", que incluya a partidos, movimientos, activistas... como respuesta a la situación excepcional y como instrumento para crear una mayoría social y política de cambio. Han sido numerosas las iniciativas que han surgido: Mesas de convergencia, Frente cívico, Procés Constituent, SUMA, Alternativas desde Abajo... en este sentido, pero por infinidad de motivos, no hemos sido capaces de llegar al inicio del ciclo electoral con un instrumento unitario válido para afrontarlo en condiciones de disputar la hegemonía a los grandes partidos del régimen.

Sea como sea, aquí estamos, con las europeas encima, y con todo el trabajo por hacer. Y ante esto, hay dos opciones: presentarnos a las elecciones divididos como siempre en varias coaliciones, esperando contarnos y quizá negociar luego de cara a municipales/autonómicas/generales (más importantes, se supone) o poner toda la carne en el asador para, como mínimo, iniciar YA la unidad, aunque no sea completa, aunque sea hecha con prisas, de cara a las europeas. Pienso que la primera opción es un error de proporciones mayúsculas. Pienso, más aún, que tomar esa senda sería una catástrofe para las opciones de la izquierda de ser, algún día, mayoría.

Pero vayamos por partes. En estas europeas las tendencias que marcan los estudios de opinión pronostican una debacle de los grandes partidos del régimen, así como un aumento importante de IU y UPD, y sobretodo, una grandísima, grandísima abstención. Está claro que IU es la única fuerza de la izquierda real con músculo organizativo y electoral suficiente para plantar cara, pero IU por sí sola, ésta IU como mínimo, tiene un techo, que se comprueba en todas las encuestas, de entorno al 15%. Y ese es el problema. Porque un 15% es un muy buen resultado, es fantástico, sí... pero si quieres GANAR, un 15% no es suficiente. Lo que pasa es que hay gente en IU que no quiere ganar, o no se cree que podamos ganar, y en consecuencia, prefiere un 15% gestionado y controlado por ellos que la posibilidad de ser más a costa de perder control y poder interno. "Sí anda" me los imagino pensar "después de tanto desierto, ahora que las cosas van bien por fin voy a regalarle el juguete a otros". Y ese pensamiento mezquino y corto de miras le está haciendo mucho daño a la izquierda en este país.

Porque es ahora, en las europeas, cuando tenemos la oportunidad histórica de romper con el bipartidismo en este país. Por muchas razones: por la percepción de que las europeas son "elecciones de segunda" donde el voto útil no cuenta tanto, por la circunscripción estatal y el sistema casi proporcional que ello conlleva, por la posibilidad de convertirlas en una ocasión para castigar a "lo de siempre"... En estas elecciones europeas tenemos la oportunidad de morder, de morder de verdad, de hacer daño, lo tenemos muchísimo más fácil que en unas generales. Y además, al ser las primeras, las europeas marcarán el paso de todo el ciclo electoral. Se necesita un empujón para que la gente se crea que la alternativa es posible, y una vez creado ese estado de ánimo, la alternativa se hace posible. Mirad Grecia: en unas elecciones Syriza queda segunda fuerza con un 17% de los votos, creo recordar, no tan por encima del Pasok, y en las siguientes, un mes y pico después, escala hasta el 27%. Hoy las encuestas les dan más del 30%. La gente necesita creer que es posible, para hacerlo posible.

Imaginemos un escenario como el que pronostican las encuestas, pero con un pequeño cambio: en vez de quedarse en el 15%, IU logra solo un poco más, unos puntitos más, y PSOE y PP unos puntitos menos, tanto, que los tres partidos están a menos de 5 puntos de diferencia. Os imagináis el terremoto? Ojo que no estoy diciendo sorpasso: estoy diciendo "solo" que IU (o como se llamara esa lista) lograra estar más o menos al nivel de "los grandes". Se acabó lo de "izquierda minoritaria". Se acabaron los debates PP-PSOE. Seríamos, en la mente de la gente, una opción real de gobierno. Se acabó el voto útil, y el votar al menos malo! Pero nada de eso ocurre si IU saca el 15% y PP-PSOE entorno al 25-30%

Ojalá esto lo pudiera lograr IU por si sola (¡sería tan fácil todo, entonces!) pero no es así. Por infinidad de razones. IU se queda en el 15%. Y eso es la continuidad del bipartidismo, y que vuelvan a ganar los de siempre, y el "no soy corrupto porque el pueblo me vota" y el "la gente apoya las reformas de Rajoy", y más desesperanza, y más "no se puede". Y lo mismo le digo a cualquiera que se piense que una aventura en solitario de algún chiringuito nuevo, por muy bien montado que esté, va a cambiar nada. Como mucho, se afianzará como un nuevo espacio de la izquierda (con mucha suerte). ¿Pero de qué narices sirven, hoy, uno o dos eurodiputados? Al que se conforme con eso, hay que azotarle en la plaza mayor al ladito del dirigente de IU que se conforma con 8 o 9.

¿Cual es la forma de lograr ese pequeño salto adelante? ¿Cual es el secreto para pasar del entorno del 15 al entorno del 20%? Pues no tengo la fórmula mágica, si no la patentaba, que bien me irían unos ingresos extra, pero comentaba por facebook en un debate sobre "el tema" unas cosillas que copio aquí y que son meras intuiciones, basadas en experiencias previas:

1) Se requiere la creación de un frente unitario de todo lo que se mueve contra la austeridad y la troika (partidos, plataformas, activistas y personas sin más, también), o de gran parte al menos, que precisamente transmita la idea de que vamos a por todas y que sí es posible ganar: la suma multiplicará.
2) Se necesitan nuevas formas organizativas, alejadas del "cupularismo" clásico que se asocia a la vieja política y a los partidos tradicionales. No se necesita un partido, se necesita un movimiento político, que se organice de forma horizontal y participativa tanto para elaborar el programa como para escoger a los candidatos.
3) Ante la excepcionalidad del momento, un programa excepcional: de mínimos, y basado no tanto en los postulados clásicos de la izquierda como en una propuesta básica, entorno a la Declaración Universal de Derechos Humanos, por ejemplo.
4) Necesitamos un discurso diferente, con un lenguaje diferente, capaz de conectar con toda una masa de gente que hasta hace nada votaba sin dudarlo a PSOE o PP, y que está rebotada, pero no ha terminado de hacer el click mental que le permitiría votar a una propuesta "roja clásica". Necesitamos un discurso popular, más que izquierdista, y de ruptura: vamos a construir un país nuevo, no a gestionar lo existente.
5) Necesitamos liderazgos nuevos, que puedan hacer llegar ese discurso y ese programa, que no tengan hipotecas de tiempos pasados en los que "transamos" con el régimen (de nuevo uso una expresión argentina).
6) Y por último, está claro, necesitaríamos una marca nueva, para encajar con todo el paquete.

Esto es lo que deberíamos haber empezado a construir hace dos años, y no lo hemos hecho, y ahora nos pilla el toro. En esta situación aparece el bueno de Pablo Iglesias un día por la tele y anuncia que se lanza a la arena electoral creando un movimiento propio, "Podemos", junto con gente vinculada a Izquierda Anticapitalista y otros conocidos intelectuales de la izquierda española. E interpela directamente a Izquierda Unida, "retándonos" a un proceso de primarias abiertas, en las que él se presentaría, y quien gane lidera la lista unitaria de la izquierda. Y empieza el batiburrillo.

Varias cosas:
1) Aunque he firmado el manifiesto, hay cosillas de "Podemos" que me chirrían: el tufillo mesiánico personalista, que se presente (como pasó aquí con Procés Constituent) como algo hecho y cerrado y por la tele, el documento interno famoso de Izquierda Anticapitalista en el que se cuece todo el asunto y que no destaca precisamente por su voluntad de confluir en una lista unitaria... Hubiera preferido otra estrategia. Que el manifiesto inicial lo firmaran también gentes de diferentes espacios políticos, haciendo hincapié en la necesidad de confluir en un espacio de todos, por ejemplo. Que Pablo Iglesias fuera, en un principio, un firmante más, y que luego se presentara a las primarias, si acaso. Pero esto es lo que hay, y con estos bueyes tenemos que arar. Hacer énfasis en las críticas ahora es (como está de moda decir en Catalunya) poner palos en las ruedas del proceso.

2) Me ha sorprendido muy negativamente la acogida que ha tenido este movimiento en determinados sectores de IU, y de su dirección, y en compañeros míos que tengo en alta estima y consideración. Solo me puedo explicar su comportamiento por miedo a lo desconocido, o a perder el control, y quizá por hartazgo de que aparezcan siempre submarinos del PSOE para fastidiarnos. Pero confundir esto con un submarino del PSOE es estar poco fuera del mundo, ¿eh? ¿No hemos teorizado acaso una y mil veces sobre la Refundación de la Izquierda, la Confluencia, el Bloque Político y Social, el Nou Espai...? ¿A qué viene entonces tanta hostilidad hacia un movimiento que (en teoría) se ha presentado como un método para facilitar la confluencia de la izquierda política y social, incluida IU?

3) Por todo lo que llevo escrito hasta ahora, creo que por encima de todo, de todas las cosas que pueden no gustarme de unos u otros, lo primordial debe ser la UNIDAD. Y que todos debemos poner TODO de nuestra parte para hacerla realidad. No nos quedemos en las excusas, en los detalles, para sentirnos mejor con nosotros mismos cuando no nos juntemos, porque nosotros somos mejores y más puros. Si no nos juntamos, si al final hay dos listas, dará igual quién tenga más culpa: será culpa de todos, y será una catástrofe.

4) Por ello, creo que sería un error tremendo que algo tan nimio como el método de elección de la candidatura constituya la barrera infranqueable que impida la unidad. ¿No quedamos que lo importante no son las personas sino el proyecto? ¿No estamos en un momento excepcional? ¿No es hoy más que nunca necesaria la unidad? Entonces, ¿va a entender la ciudadanía que nos peleemos por esto? Si el debate primarias sí/primarias no es lo que termina dividiéndonos, significará que ninguno, nunca, buscó realmente confluir. Significará que las primarias no eran más que una excusa para ir separados. Que triste será todo, entonces.

5) Y en consecuencia, le digo a los míos: si "los otros" se emperran en las primarias abiertas, si lo ponen como condición sine qua non para cualquier posibilidad de lista conjunta, vale, estarán demostrando que no buscan realmente la unidad, vale, estarán demostrando que para ellos era una excusa porque saben que IU y sus múltiples socios y federaciones y colectivos internos hacen que las listas sean un encaje de bolillos para respetar la pluralidad interna, vale, muy bien, ¿y qué? Vamos a dejar que eso impida que haya UNA SOLA PUÑETERA LISTA DE TODA LA IZQUIERDA en las europeas?
¡HAGAMOS PRIMARIAS ABIERTAS!
Demos una lección de generosidad, de apertura, de altura de miras, demostremos por qué somos dignos de llamarnos como nos llamamos de una vez por todas.
¿Qué puede pasar? Que gane Pablo Iglesias, me diréis, porque es más mediático, porque sale por la tele... Y yo os digo ¿Y qué? ¿No es acaso un buen candidato? ¿No es un candidato fantástico, además? Si no hubiera montado este tinglado, ¿no estaríamos nosotros ahora persiguiéndole para que aceptara estar en nuestras listas? ¿No lo hemos hecho ya anteriormente? Entonces, ¿de qué me estáis hablando? ¿Y qué significa tener que "ceder" y que el candidato sea Pablo Iglesias, si a cambio, señoras y señores, unimos a la izquierda en una candidatura unitaria, sacamos un puñado enorme de eurodiputados, y más importante, por encima de todo, herimos de muerte al bipartidismo e iniciamos un ciclo electoral de cambio y de victoria?

Si miráis los artículos anteriores de este blog veréis que me he desgañitado una y otra vez pidiendo unidad, frentes amplios y confluencia. Siempre he dicho "es el momento". Nunca lo ha sido.
Gentes, es el momento. No habrá muchos más. Nuestra tarea es más grande y más importante que nosotros mismos: estemos a la altura.

Me callo ya, perdón por la chapa. La próxima vez, pensadlo dos veces antes de pedirme cosas por la calle. Ya veis la que liáis.